|
OLEADAS DE VIRUS:
LA FORMA DE ROBAR EN EL SIGLO XXI
Cuando un programador de virus decide lanzar al ciberespacio
un nuevo código malicioso, muchas personas se plantean la
pregunta típica ¿Por qué? La respuesta no
es tan evidente como puede parecer en un principio. Los hackers
siempre se escudan en una falsa motivación de estudios
sobre seguridad. Quieren, según ellos, demostrar que la
Red no es segura y por eso lo demuestran con sus virus.
También es relevante el hecho de que su afán es
en muchos casos un mero interés propagandístico.
Desde hace muchos años, a los hackers/creadores de virus
se les ha considerado personas tremendamente inteligentes y hábiles
programando, por lo que cuanto más lejos llegue un virus
más importantes se sentirán. Lo peor es que muchas
personas (los jóvenes adolescentes sobre todo) siguen pensando
que son ideales a imitar.
Pero en la última semana hay una serie de variables que
echan por tierra todas las suposiciones anteriores. Recapitulemos
la escalada vírica acontecida en este final de enero:
Día 26 de enero, lunes. Aparece el virus Mimail.Q, que
muestra en pantalla un supuesto formulario de Microsoft que intenta
engañar al usuario para que proporcione información
sobre su tarjeta de crédito. No cabe la menor duda de que
el creador busca estafar al usuario y robarle su dinero.
Día 27 de enero, martes. Aparece el gusano Mydoom.A. En
este caso no intenta conseguir la información tan directamente.
Es un gusano orientado a empresas, por lo que deja una puerta abierta
para que un atacante pueda entrar y buscar por sí mismo
los datos que necesite para llevar a cabo una estafa.
Día 28 de enero, miércoles. Tras la variante A,
aparece en el ciberespacio Mydoom.B, que con sistemas similares
al anterior permite a un atacante entrar en redes corporativas.
Para refinar más la situación, impide que algunos
antivirus sean actualizados correctamente.
Día 29 de enero, jueves. Es detectado y controlado el virus
Mimail.S. De nuevo, intenta estafar a los usuarios a los que les
llega en virus. Y de la manera más rápida: solicitando
datos sobre su tarjeta de crédito.
¿Casualidad? Si se tratase de dos virus, tal vez, pero
cuatro… parece demasiado. Todo hace pensar que la aparición
de estas oleadas de virus responde a algún tipo de estrategia
orquestada con oscuros propósitos.
En el mejor de los casos, podría ser que los autores de
ambos tipos de virus estén beneficiándose mutuamente
del éxito de sus respectivas creaciones. La alarma provocada
por Mydoom.A.worm, indudablemente hace que cualquier nuevo virus
despierte más atención que si fuese lanzado en otro
momento.
Sin embargo, y haciendo caso del refrán “piensa mal
y acertarás” podríamos pensar en otra posibilidad,
mucho más inquietante. Fijémonos en lo que tienen
en común ambas familias de virus. Las dos nuevas variantes
de Mimail están diseñadas para robar datos bancarios
de usuarios particulares. Por su parte, los dos gusanos Mydoom,
afectan principalmente a redes corporativas en las que abren puertas
traseras que permiten el robo de información confidencial.
En este estado de cosas, es un hecho que hay una gran cantidad
de datos como números de cuentas y de tarjetas de crédito,
passwords, PINS… que están yendo directamente a manos
de los hackers que han creado estos códigos maliciosos.
Siguiendo con la teoría, imaginemos ahora que el autor
de todos estos virus sea el mismo, y pensemos en la ingente cantidad
de datos confidenciales que tienen ahora en su poder. ¿Qué hacer
con ellos? Pues lo primero podría ser la organización
de un “caos” financiero: una compra en un sitio, una
transferencia en otro, transferencias múltiples, cambios
de contraseñas, cambios de titulares de cuentas. Es fácil
comprender que, en esas circunstancias, encontrar al culpable puede
ser una tarea harto difícil. De esta forma, el autor saldría
muy beneficiado y además, con muchas posibilidades de quedar
impune.
Desengañémonos: ni protestas a favor del software
libre, ni de los monopolios informáticos, ni de la libertad
de expresión, ni nada de eso. Casi con toda seguridad, los
autores de estos virus no son más que vulgares ladrones
que buscan enriquecerse de forma fácil y rápida. |